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LA ENTREVISTA, JOSÉ MORATA

Esta semana el progratonista de la sección La Entrevista es el pintor José Morata. Nacido en Mula, residió durante su infancia y juventud en Moratalla, lugar que le ha servido de inspiración en muchos de sus cuadros. Morata ha pasado su vida dedicado al arte, creándolo y enseñándolo. En su haber posee innumerables premios y distinciones, ha expuesto en varias ciudades del panorama nacional. En las siguientes líneas profundizamos sobre el presonaje y su obra.

Dana García: ¿Cómo y cuándo fue su acercamiento al mundo del arte?

José Morata: Fue en Moratalla, siendo muy joven, tenía  unos 14 años, cuando descubrí a través de una colección de libros de arte a autores que me impactaron como Velázquez, Leonardo, Goya, Botticelli, Tiziano y también los impresionistas como Manet, Renoir, Pissarro, Gauguín y Van Gogh. Ellos despertaron en mí una profunda pasión que me impulsó a dedicarme a la creación artística, primero a través del dibujo y muy pronto con la pintura al óleo.

D.G.: ¿Recuerda su primer deslumbramiento, su primera vez de precisar plasmar, derramar, volcarse sobre una superficie?

 

J.M.: Fue siendo muy joven quizás 15 años y una de las primeras obras realizadas por mí al óleo es Un paisaje de Moratalla donde aparecía Jesucristo patrono del  pueblo surgiendo del espacio. Con este cuadro gané el Premio local de Pintura que se daba en las Fiestas del Santísimo Cristo del Rayo en aquella época.

 

D.G.: Cuéntenos un poco cómo ha sido tu preparación académica para iniciarte en la pintura…

 

J.M.: Después de algunos años trabajando en Moratalla, decidí trasladarme  a Madrid para intentar el ingreso en la Escuela Superior de Bellas artes de San Fernando. Eso fue en 1971, estuve un año preparando el ingreso en La Escuela de Artes Aplicadas de la Calle Marqués de Cubas. Allí tuve la suerte de tener como profesores a D. Pedro Mozos y a D. Antonio López Torres y aprendí mucho con ellos en un ambiente fabuloso de Cultura y Arte.También gané el Premio Extraordinario de Dibujo de Las Esuelas de Artes  Aplicadas de Madrid y en junio de 1972 ingresé en La Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid. Allí estudié durante los cinco años de carrera Universitaria donde aprendí gran parte de los conocimientos y técnicas que me han permitido realizar mis obras creativas, Óleo, Couache, Acrílicos, Pintura mural, Encáustica, Acuarela, etc.

 

 

D.G.: ¿Recuerda su primera obra, qué era, qué expresaba?

J.M.: Bueno es difícil de precisar, pues tendría 13 ó 14 años, quizás un dibujo con grafito de un Cristo con una corona de espinas, era bastante dramático.

 

D.G.: ¿Cuál ha sido la obra que más le ha marcado?

J.M.: Posiblemente una obra titulada “Los Dormidos” inspirada en un poema de  Vicente Aleixandre, titulado así, que describe una llamada potente y estremecedora a los amigos  que murieron en la Guerra Civil. Los cuerpos desnudos y poderosos de estas víctimas de la barbarie surgen con fuerza de la tierra donde están sepultados hacia el espacio y junto a ellos los árboles y plantas de la tierra. Pertenece al periodo más surrealista y onírico de mi creación y es de gran formato.

 

D.G.: Si sus obras pudiesen hablar… ¿Qué dirían sobre el artista?

J.M.: Dirían que soy un pintor sincero y auténtico, con personalidad, que no se deja influenciar por los Ismos ni por las modas, que intenta reflejar en dichas obras aquello que está en lo más profundo de mis sentimientos y motivaciones, siempre relacionadas con las vivencias personales y con aquello que el Artista ama, le apasiona  y le conmuev.

 

D.G.: ¿Cuánto ha sido el tiempo máximo que ha pasado trabajando en una obra?

J.M.: En las obras de gran formato en torno   a 150-200 centímetros suelo tardar de dos  a tres meses. Ejemplos pueden  ser “Carnaval de feos” o “Malabarista y equilibrista con cabra”.

 

D.G.: ¿Qué estilos y movimientos artísticos se ven reflejados en su pintura?

J.M.: Depende de la época tratada, pero fundamentalmente estoy influenciado por el Expresionismo, La Figuración Moderna, El Arte Onírico y dentro de este un cierto Surrealismo. Los pintores que más me pueden haber influenciado: Pierre Bonnard, Marc Chagall, Picasso (Época Azul y Rosa), Vicent Van Gogh, Balthusy René Magritte.

 

D.G.: ¿Qué es lo que quiere transmitir con sus obras?

J.M.: A través de mis obras quiero transmitir los aspectos más significativos e importantes que he vivido a lo largo de mi vida, también reflejar la belleza del paisaje y de la creación en su conjunto. Por otra parte una serie de aspectos temáticos que me atraen y a veces me apasionan y que he representado  a través de series de obras relacionados con dichos temas. Los más importantes son: El Carnaval y el mundo del Circo y del espectáculo, donde se manifiestan aspectos de dinamismo, movimiento, expresión y formas realmente inéditas y en el caso del Carnaval, a través de las Máscaras y los disfraces, quiero mostrar como el ser humano se sirve de ello para manifestar sus pasiones o elementos festivos y de jolgorio  que en circunstancias normales no muestra. Otra serie está relacionada con el Rio Alhárabe y su entorno, donde quiero remarcar la belleza excepcional de esos parajes maravillosos que me han deslumbrado desde que era muy joven. En relación al rio Alhárabe he realizado otra serie titulada Bañistas en el Rio Alhárabe, donde quiero mostrar la belleza inmensa de los cuerpos de las bañistas fundidas con el paisaje y las aguas del rio. Relacionada  también con   Moratalla está la serie sobre los encierros y la Fiesta de la Vaca, esta es una de las más antiguas realizadas por mí, la comencé en 1976 y la he retomado en varias ocasiones. Son temas llenos de dinamismo, movimiento y una  belleza plástica inusitada y especial, a mí me apasiona desde muy joven y creo que es un reflejo de la tradición más profunda, de la  casta y el valor de todo un pueblo. Los encierros por las veredas y los lugares emblemáticos de Moratalla y su entorno son algo único. En varias ocasiones he pintado esas escenas tan impactantes de los encierros. En relación al paisaje he realizado una serie titulada El Cantar de  la Tierra, donde he recreado los paisajes más significativos de mi vida muchos de ellos reflejan la fusión entre la naturaleza, las rocas y montañas, con la arquitectura de ciudades como Toledo, Cuenca, Moratalla, Caravaca, Turenne, etc. Recuerdos de Aurillac es otra serie donde represento  el teatro y el circo en las calles de dicha ciudad de Francia donde todos los años infinidad de grupos actúan en plazas y calles en un alarde de imaginación y magia.

En la serie Plenitud y belleza, trato de mostrar los aspectos más intensos de la belleza del ser humano, especialmente de la mujer, con toda su juventud e intensidad, con un planteamiento erótico en cierto modo palpitante y pletórico. A través de ello la recreación plástica y estética de la anatomía humana bien en torno al rio o en escenas de interior, alcanzan para mí cotas muy elevadas. Otra serie de obras realizadas por mí, están relacionadas con el terrible drama de los éxodos humanos producidos por la barbarie, el odio,  la miseria y la guerra, se titula Exiliados, refugiados y otras tragedias. Aquí quiero mostrar con toda su crudeza el dolor y la desesperación de las personas que huyen atravesando países enteros o los inmensos mares, en busca de un lugar que les acoja y donde poder vivir. Especialmente trato el tema en torno al sufrimiento de los más débiles, los niños y las mujeres.

D.G.: ¿En qué proyectos te encuentras trabajando actualmente?

J.M.: Trabajo precisamente con el tema de Plenitud y belleza, preparando una exposición a realizar con otros dos compañeros, uno pintor y el otro escultor, quizás para el año 2020podamos mostrar las obras con una primera exposición en Toledo.

 

D.G.: ¿Cuáles son tus artistas más admirados y de cuáles piensas que puedes haber recibido alguna influencia?

J.M.: Los artistas más admirados por mí van desde los clásicos como Piero della Francesca, Leonardo, Velázquez, Ticiano, Veronés, Goya, Turner, etc. a los relacionados con el Expresionismo, Impresionismo, Surrealismo etc. entre ellos Monet, Van Gogh, Cezanne, Gauguín, Toulouse Lautrec, Picasso, Matisse, Chagall, Balthus, Pierre Bonnard, Dario de Regollos, Zuloaga y Sorolla, Los que más me han podido influir son los   ya indicados del Arte Moderno.

D.G.: ¿Tiene alguna preferencia a la hora de elegir los temas que llevas a tus lienzos o soportes?

J.M.: No especialmente. Hay una serie de temas, ya indicados aquí algunos de ellos y en función del momento y la motivación trabajo con los temas escogidos, normalmente de una forma continuada y programada.

 

D.G.: ¿Qué sensación tienes cuando pinta?

J.M.: Fundamentalmente cuando pinto lo hago impulsado por una pasión creativa que espero pueda conservar hasta el fin de mis días. Las sensaciones son de placer creativo y satisfacción por poder transformar la nada en una obra de arte perenne y que transmita mis conocimientos, sensaciones y sugerencias  expresivas a los demás. Cuando estoy pintando siento también un afán por lograr los resultados de belleza plástica que me impulsan al realizar cada obra y una satisfacción por haber podido realizarla, al mismo tiempo hay una cierta frustración al terminar, porqué nunca se logra plasmar  totalmente lo que uno tiene en la mente y en el alma.

 

D.G.: Después de una vida dedicada a la docencia del arte, a la pintura, a la divulgación de arte, ¿podría contarnos qué es lo que más satisfecho le ha hecho sentir de ese mundo artístico?

 

J.M.: Desde luego lo más importante para mí como artista ha sido el trabajo apasionado en el estudio y en la calle, esa es la mayor satisfacción. Después la realización y montaje de las exposiciones donde muestras tus obras, realizadas a veces durante varios años, al público. Tengo especial satisfacción de las exposiciones realizadas en Saint Nazaire (Francia) en 1992 con motivo del centenario del descubrimiento de America, en representación del Arte Español Contemporáneo  al  mismo tiempo que el Grupo Tolmo de Toledo, también las exposiciones realizadas en Lyon y París en 1995-96 junto alos pintores  y amigos de Madrid Jesús Velayos y Juan Manuel R. Coleto. Después las realizadas periódicamente en Toledo y en Moratalla, me han producido una gran satisfacción por la acogida del público y los reconocimientos y en algunos casos también por la venta de  las obras. Todo ello me ha aportado buenos amigos y amigas algunos de ellos de una profunda cultura y sensibilidad. En el campo de la enseñanza he tenido grandes satisfacciones, pues he visto como varios  de mis alumnos han logrado cotas importantes en el terreno artístico y otros son renombrados arquitectos e Ingenieros.

 

D.G.: Vivir de la pintura es un “arte” difícil ¿qué le recomendaría a los jóvenes que se inician en el oficio?

J.M.: Efectivamente es muy difícil vivir solo del arte y más en los tiempos que corren, donde el coleccionismo de tipo  medio ha bajado bastante. Para los jóvenes artistas yo les diría que sobre todo realicen una obra sincera y auténtica, por encima de cualquier otro interés de tipo comercial. Trabajar con pasión y entrega constante creo que es fundamental para desarrollar una obra que nos llene interiormente y nos de satisfacciones. Actualmente, salvo pequeñas excepciones, el artista para poder hacer aquello que desea en este campo del arte, debe asegurarse una ocupación que le procure el sustento suyo y el de su familia, si la tiene, es lo que hemos hecho la gran mayoría de los artistas contemporáneos. No desfallecer en el trabajo creativo, con constancia y entrega es fundamental.

 

D.G.: ¿Qué obra desearía pintar? ¿Qué vivencia relacionada con la pintura le gustaría vivir?

J.M.: Hay una obra especial que llevo en la mente desde hace años. Está relacionada con uno de los temas ya indicados por mí y que he tratado en múltiples ocasiones, es el referente a los encierros de las vacas  y toros bravos en Moratalla. Durante muchos años he asistido al descenso por las veredas del monte hasta el lugar donde reposaban las vacas y los toros, junto a los perros, caballos y jinetes que hacen también el recorrido, el lugar en el Rio Benamor es La Pojola. Allí tengo el recuerdo de imágenes bellísimas de los animales y las personas entre los pinos y la vegetación frondosa entre las rocas del paraje. Son los momentos de armonía última, antes de entrar frenéticamente en el pueblo, imagen también bellísima que he presenciado muchas veces. Esta última ya la he recreado en dibujos y pinturas con anterioridad. Me gustaría poder realizar la escena primera en una gran composición, dedicándole todo el tiempo necesario para plasmarla con intensidad y belleza, espero poder acometerla en un futuro próximo.

Muchas gracias.

 

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