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CENTENARIO DEL TEATRO TRIETA

En este mes de septiembre, y concretamente el día 29 festividad de San Miguel, se cumple el primer centenario de la inauguración del Teatro Trieta. Y es por ello que ofrecemos unas breves pinceladas y apuntes históricos acerca de este acontecimiento contribuyendo así a un mayor conocimiento de este singular inmueble, atractivo para el visitante y orgullo de los moratalleros.

Aprovechando los restos de lo que fuera plaza de toros decimonónica, junto al Hospital de San Camilo –hoy Cuartel de la Guardia Civil- comenzó a construirse a finales del XIX un modesto teatro que en principio se llamaría, precisamente, de San Camilo.

No obstante y debido a las escasas aportaciones municipales, las obras definitivas se fueron dilatando en el tiempo. Pero la sociedad moratallera de la época empujaba con fuerza y tesón, empeñándose en culminar las obras del teatro, de “su teatro”.

Fue con motivo de la Feria de San Miguel del año 1916 cuando se “preinauguró” el teatro, porque aún no habían finalizado totalmente las obras. Para el magno acontecimiento se contó con la presencia de la moratallera Estrella Gil, gran artista de la época junto con su marido el barítono Enrique Beut. El público se deleitó con la actuación de la pareja y particularmente con su paisana que un día, hubo de abandonar esta tierra que ahora le rendía justo homenaje estrenando este nuevo escenario que a partir de entonces llevaría el nombre de “Teatro Estrella Gil” y que conservaría hasta los tiempos de la Guerra Civil de 1936.

Los nuevos tiempos, no obstante, venían imponiendo un artilugio que proyectaba imágenes en movimiento. La sociedad moratallera veía aquello con curiosidad e interés y recelo al mismo tiempo. En 1922 se instalaba el primer cinematógrafo mudo, permaneciendo así, en silencio, hasta septiembre de 1933. A partir de entonces y gracias a un aparato “Orpheo Sincronic”, el cine en Moratalla rompía su silencio y comenzaba a hablar: era el cine sonoro cuya primera película que ofreció fue “El Caballero de la Noche”.

Sin embargo, las representaciones de los aficionados moratalleros continuaban realizándose, lo que demostraba el interés por el teatro, siquiera fuese para recaudar fondos por motivos benéficos o para las fiestas; la actividad en el escenario se mantenía viva.

Fue tras la contienda nacional y consiguiente restauración y reformas para la modernización del local cuando comenzó a llamarse “Teatro Trieta”, nombre que, supuestamente, “pudo tener Moratalla en época romana”, según alguien escribió sin fundamento alguno. Porque nada más lejos de la realidad; Moratalla nunca llegó a denominarse con tal sustantivo, pese a que algún aficionado a la historia lo divulgase, con todas sus consecuencias. El caso es que por diversas circunstancias se popularizó y hoy, la palabra Trieta figura como nombre comercial de varias empresas moratalleras, además de relucir como distintivo de nuestro recoleto Teatro.

La última restauración seria del recinto artístico se efectuó en 1987, acometiéndose una remodelación total y dotándolo de modernos medios para la actividad teatral y cinematográfica.

 

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José Jesús Sánchez Martínez
Cronista Oficial de la Villa

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